Conoce
nuestra filosofía
institucional

 
 
 
 

 
El acto educativo es un fenómeno histórico, cultural y político que se define conforme la concepción que se tiene de “ser humano”, se transforma conforme a los cambios que sufre cada sociedad: las reconceptualizaciones sobre la identidad como especie, etnia, del grupo social, los discursos y conocimientos del momento.

El acto educativo está influido también, por una gran cantidad de factores personales, no todos generados en el aula: situaciones familiares, emocionales, del contexto social, económico, político, biológico, histórico, por lo que, cada persona es única e irrepetible. Las maestras y maestros como propiciadores del aprendizaje debemos identificar estos factores, por lo que, se requiere de conocimientos específicos para atender en toda su magnitud a las infancias y adolescencias y, acompañarles en sus procesos de aprendizaje; también de un equipo transdiciplinario que analice estos elementos desde diferentes enfoques: en nuestra institución el personal busca respuestas creativas de acuerdo a la diversidad de las características de los estudiantes.
 
 
 
 
 
Precisa repensar las necesidades de desarrollo de los integrantes de nuestra comunidad, empatar situaciones personales y colectivas; desde esa visión, él y la maestra son profesionales en permanente aprendizaje dada su función social; puesto que, por una cuestión ética, el satisfacer estas necesidades debe ir siempre en pos de la convivencia armónica y el crecimiento digno. Por ello, es imprescindible ir a la búsqueda de pensamientos y filosofías que abonen a estos fines.

Es decir, nuestro trabajo tiene como premisa el reconocer a cada persona, con una identidad construida en su propia historia que requiere de una atención personalizada diseñada para potenciar sus posibilidades intrínsecas con ética para cumplir sus más altos anhelos en comunidad.